Nueva imagen (3)Los brownfields, espacios urbanos sin uso en los núcleos urbanos, pueden tener otras utilidades además de su reordenación para nuevos usos industriales, comerciales, de equipamientos públicos o de vivienda. Según cuentan enThe Dirt, ciudades comoChicagoNew York oFiladelfia han llevado a cabo proyectos de reutilización de vacíos urbanos mediante la implantación en ellos de huertos solares de mayor o menor extensión, abriendo una posibilidad hasta ahora no explorada como es la valorización de estos espacios como plantas energéticas basadas en fuentes renovables -en este caso, solar- cuando normalmente hemos pensado en las plantas solares como algo necesariamente alejado de los núcleos urbanos.

Las propuestas más o menos futuristas de utilizar otros espacios construidos como son, por ejemplo, las autopistas parecen aún lejanas. Por su parte, el aprovechamiento de tejados, cubiertas o fachadas en edificios e instalaciones sí tiene una cierta trayectoria, aunque el potencial de utilización de estos espacios sigue siendo enorme. La opción que comentamos hoy, en cambio, me parece una solución inteligente y práctica para generar un doble dividendo urbano: generar capacidad de producción eléctrica renovable y, al mismo tiempo, revalorizar terrenos abandonados para reactivar su utilidad social.Exelon City Solar (Chicago), por ejemplo, se presenta como la mayor planta urbana de generación solar, con más de 32.000 paneles fotovoltaicos y ha conseguido así algo de atención como el proyecto más visible. La conferencia Brownfields 2011 celebrada recientemente ha dedicado varias sesiones relacionadas con este tema:

Una recreación en 3D:

Y unas imágenes reales:

Con el título quiero abrir una nueva vía para ir catalogando y documentando ciertas soluciones que creo que van a ser necesarias en los próximos años. Lo de “post-crisis” suena hasta optimista porque a estas alturas ya no sabemos muy bien si habrá un día después para esta crisis que, en nuestro caso, tienen unas claras vinculaciones con el modelo urbano que hemos seguido desde hace demasiado tiempo, pero es incuestionable que necesitamos a pensar ya en soluciones imaginativas para tantos lastres sobre el territorio. Por eso también lo de “urbanismo adaptativo“, porque tenemos que adaptarnos a las nuevas circunstancias, donde el proyecto urbano emblemático está condenado a desaparecer. No hay dinero y, quién sabe, a lo mejor la ciudadanía ya no está dispuesta a aceptar determinados proyectos, aunque en esto tengo mis dudas. Pero ese es otro tema. Lo que es evidente es que algo hay que hacer, por ejemplo, con tantos solares urbanizados pero que en los próximos años no van a ser edificados finalmente. Como en otras soluciones que buscan dar respuestas transitorias o permanentes al fracaso de la lógica tradicional -ya hemos hablado en otro momento sobre los locales comerciales abandonados por la crisis-, supongo que siempre se pueden poner encima de la mesa dudas regulatorias y administrativas de partida. No es fácil que el procedimiento urbanístico deje margen para la instalación de plantas solares en terrenos donde el propietario tenía previsto edificar. Pero quizá toca empezar a pensarlo, a mirar todos estos espacios con una lógica diferente.

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