El Ayuntamiento de Zalla ha iniciado la elaboración de su Plan Estratégico de Economía Urbana. Con él quiere dinamizar el comercio, la hostelería y los servicios del municipio, adaptarlos a los nuevos hábitos de consumo y transformar el diagnóstico en una agenda de actuación municipal priorizada, presupuestable y evaluable para los próximos cuatro o cinco años. El Plan se concibe como una herramienta de gestión que permita decidir, ejecutar, medir y corregir, no como un informe descriptivo.
Zalla ejerce de cabecera de servicios de Enkarterri en el eje del Cadagua, con una estructura urbana bipolar articulada en torno a Mimetiz y Aranguren. Su buena conexión con el Gran Bilbao, por el Corredor del Cadagua y el ferrocarril, favorece la vida cotidiana, pero también desplaza parte del gasto hacia las grandes superficies metropolitanas. A esto se suman los locales vacíos en planta baja, las dificultades de relevo en negocios históricos y una población que envejece. El reto es que el municipio compita en lo que puede defender, que es la proximidad, la identidad local y la calidad de la experiencia urbana, y no en volumen. También es necesario coser la continuidad entre sus dos núcleos.
NAIDER acompaña al Ayuntamiento en un proceso de cuatro fases que entiende la economía urbana como un sistema: el rendimiento de la actividad depende también de la forma urbana, la accesibilidad, el espacio público y la gobernanza. El diagnóstico se apoya en un censo georreferenciado a pie de calle de toda la oferta en planta baja, locales vacíos incluidos. Lo completan una encuesta multicanal de hábitos de compra y una lectura de flujos y área de mercado, que confluyen en un DAFO operativo formulado como problemas-oportunidad. Sobre esa base se desarrolla un proceso de contraste en tres niveles, con el ámbito institucional, el tejido económico y la ciudadanía, antes de construir y priorizar la cartera de acciones con criterios multicriterio.
El trabajo se orienta a dejar al municipio un plan de acción estructurado en ejes, con fichas de acción que fijan objetivo, alcance territorial, responsables, cronograma, rangos de coste e indicadores. Las acciones se ordenan en un paquete de arranque de doce meses, con actuaciones demostrativas, y en actuaciones estructurales a más largo plazo. El Plan incluirá además un cuadro de mando con un número reducido de indicadores, una propuesta de Mesa de Economía Urbana y una base de datos y unas plantillas de captura que el Ayuntamiento podrá actualizar con autonomía durante la vigencia del Plan.




