La relación entre riqueza e innovación
La innovación está estrechamente relacionada con el nivel de desarrollo de los territorios. Esta relación es bidireccional: mayor riqueza tiende a generar mayor innovación y viceversa, mayor innovación genera mayor crecimiento económico. Pero, además, como ilustra el trabajo de Aghion y Howitt, galardonados con el último premio Nobel de Economía, no solo existe una correlación entre ambos, sino que la innovación (particularmente la innovación disruptiva) sería en última instancia el motor del crecimiento económico sostenido en el largo plazo.
Pero ¿cómo se manifiesta esta relación en el contexto español? Para responderlo, podemos empezar por identificar cuáles son las comunidades más innovadoras. Para ello recurro a los últimos datos del Regional Innovation Scoreboard (RIS), el índice elaborado por la Comisión Europea que compara el nivel de innovación e investigación del conjunto de regiones de la UE. Utilizando su puntuación podemos tener una visión aproximada del grado de innovación de cada comunidad autónoma[1].
Innovadores fuertes y moderados: ¿Cuáles son las CC. AA. más innovadoras?
En esta última edición (2025), Catalunya encabeza por primera vez la clasificación española, superando a Euskadi. Les siguen la Comunidad de Madrid, Navarra y la Comunitat Valenciana. Todas ellas se clasifican en el grupo de “innovadores fuertes” en el contexto europeo.
El resto de las comunidades se mantienen en el grupo denominado “innovadores moderados”, siendo Extremadura, seguida de Canarias y Castilla-La Mancha, las regiones con menor puntuación[2].
Innovadores eficientes: ¿Qué CC. AA. innovan por encima de lo esperado?
Si analizamos la relación entre la innovación y la renta per cápita, observamos, como cabría esperar, una correlación positiva y relativamente fuerte (con un coeficiente de 0,72) lo que confirma que las regiones más ricas suelen ser también las más innovadoras. Casi la mitad de la variación en la innovación estaría explicada por el nivel de renta por habitante (R²=0,52) y la otra mitad dependería de otros factores (estructura productiva, calidad institucional…).
Más allá de esta relación positiva, se muestra un panorama heterogéneo con territorios con niveles de innovación superiores a su nivel de renta (innovadores eficientes) y otros por debajo (innovadores ineficientes).
En este primer grupo, de “innovadores eficientes” destaca en primer lugar la Comunitat Valenciana y en segundo, Catalunya con un nivel de innovación muy superiores a su riqueza. Continúan este grupo, aunque con una diferencia menor, Euskadi, Navarra, Galicia, la Región de Murcia y Andalucía. Aunque estas dos últimas con un desempeño innovador prácticamente acorde a su PIB per cápita.
Entre los “innovadores ineficientes”, que innovan por debajo de su nivel económico, destaca fuertemente Baleares, con una elevada desviación respecto a la tendencia. Continúan el grupo, Aragón, La Rioja, Castilla-La Mancha, Canarias, Extremadura y Asturias. Cierran el grupo, aunque con un comportamiento similar a lo esperado Madrid y Castilla y León.
¿Cuál es la relación entre riqueza e innovación por CCAA?

En azul aquellas comunidades que innovan por encima de lo esperado dado su nivel de riqueza
Fuente: Elaboración propia a partir de RIS (2025) y datos de INE
Población: Censo anual de población del INE.
PIB per cápita: Indicador adelantado de la Contabilidad Regional de España (Revisión Estadística de 2024)
Puntuación RIS: Puntuación global en el Regional Innovation Scoreboard (2025)
¿Es “bueno” ser un innovador eficiente?
Situarse en el grupo de los innovadores eficientes puede parecer lo más deseable. Una muestra de eficiencia del ecosistema, capaz de innovar por encima de su nivel de recursos, y, en última instancia, una señal del potencial económico del territorio. Es decir, innovar por encima del nivel de riqueza sugiere que el territorio dispone de bases sólidas para mejorar su bienestar socioeconómico en el futuro.
No obstante, una brecha muy amplia, como en el caso valenciano, también podría reflejar cierta desconexión entre la capacidad de generar innovación y la capacidad del tejido productivo para absorberla.
Contrariamente, un nivel innovador por debajo de lo esperado puede responder a un desarrollo económico más especializado y orientado hacia sectores de menor intensidad innovadora, como el turismo(lo cual no significa que la innovación no llegue también a esos sectores). Esto puede tener una lectura positiva, una capacidad de generar riqueza con sistemas de innovación más débiles, pero al mismo tiempo reflejaría una mayor vulnerabilidad hacia determinados sectores y una menor capacidad para un mayor crecimiento futuro.
En definitiva, innovar por encima de lo esperado, puede ser una señal de un mayor desarrollo económico futuro, aunque se debe atender a que esta capacidad innovadora permee al conjunto de la economía. Por otro lado, innovar por debajo de lo esperado no implica necesariamente una debilidad estructural, pero sí sugiere una posición más expuesta y una menor capacidad para impulsar crecimiento sostenido en el largo plazo.
Nota final: Sin relación entre población e innovación o riqueza
El gráfico incorpora también el tamaño poblacional de cada territorio, aunque en este caso no se aprecia una relación clara entre población, riqueza e innovación. Existen comunidades con alta innovación y renta per cápita pese a tener una población relativamente reducida, como Euskadi, y otras con niveles similares de desarrollo, pero con una población muy superior, como Catalunya. A la inversa, territorios más poblados como Andalucía o menos poblados como Extremadura presentan niveles de innovación y riqueza más moderados, lo que confirmaría que el tamaño demográfico no es un factor especialmente relevante por sí mismo. No obstante, cabe mencionar que, aunque el número de habitantes por CC. AA no esté directamente relacionado, una mayor densidad urbana si puede tener efectos positivos en la riqueza y la innovación del territorio como sugiere la literatura económica (véase por ejemplo The Economics of Urban Density de Gilles y Puga).
[1] Conviene precisar que este análisis se basa en las puntuaciones agregadas del RIS, que incluyen tanto resultados de innovación como algunos indicadores relacionados con las capacidades y condiciones del sistema (capital humano). Por tanto, la puntuación no refleja únicamente el desempeño innovador final, sino también parte de los factores que lo posibilitan.
[2] En este análisis no se incluyen las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla.
Ilustración: Rana Mia





