82ac7e11eb27a68a23445171ecf8fea6Se acabaron los buenos tiempos, llegó la recesión (o como se llame esto), llegó la crisis. El paisaje de grúas en frenética actividad de los últimos años y el paisanaje de gente con hipotecas imposibles. ¡¡¡BOOM!!! O, mejor, bluff, la gran burbuja. ¿Qué queda tras la batalla? Las mismas grúas, pero paralizadas esperando mejores tiempos. Y viviendas vacías, muchas viviendas vacías. Sin comprador. Con comprador. Terminadas. Sin terminar. A medio empezar. Sin iniciar. Con promotor solvente. Con promotor insolvente. De cada dos viviendas que se contruyen en España sólo una acaba vendiéndose, no está mal. Y el número de viviendas terminadas sin vendersupera las 600.000, que tampoco está mal.

Así que lo que tenemos es un país de obras paralizadas y solares vacíos, de desarrollos urbanísticos detenidos bruscamente a la espera de mejores tiempos, y que han alcanzado no sólo al mercado de la vivienda sino también a promociones de centros comerciales y parques industriales. Nadie se salva ya. Y todos diciendo que los precios tienen que bajar, pero no bajan. Nadie baja. Todos esperan a que los bajen otros. Seguimos queriendo ser más listos que los demás.

Y la costa se convierte en cementerio de hormigón. De nuevo, el paisaje después de la batalla, distribuido en todo el territorio con diferentes niveles de emergencia, y buscando respuestas en este contexto de crisis económica y financiera.

Lo hemos dicho otras veces; lo que quedará es un país de ciudades fantasma, un país entero a medio construir. Casas que no terminarán de construirse nunca, que se derribarán como ya empiezan a hacerlo enEstados Unidos para las ciudades que han visto reducir su población drásticamente. Nos quedaremos con nuestras ficciociudades:

El problema es qué vamos a hacer con todas las ciudades fantasma que vamos a dejar a medio construir.Seseña, Valdeluz, Polaris World, Costa Esuri, Torre de Cabdella,… ¿Vamos a meter el bulldozer ahí?

 

Foto tomada de jenny-fur-tography en Deviantart.

Ciudades a escala humana